En el marco del Día Internacional de la Mujer, la asociación ASPIMIP lanza una campaña audiovisual para visibilizar la doble y triple discriminación que sufren las mujeres con diversidad funcional, reclamando derechos fundamentales que la sociedad aún les deniega.
Mientras la sociedad celebra los hitos alcanzados en igualdad, existe un colectivo que sigue luchando por derechos que para el resto parecen garantizados. Alberto Rubio, coordinador de proyectos de ASPIMIP, junto a Tania, integrante activa de la asociación, han presentado en los micrófonos de Coslada TV una campaña necesaria que busca introducir en la agenda del 8M la realidad de las mujeres con diversidad funcional. Un vídeo que alza la voz A través de un potente vídeo reivindicativo, ASPIMIP desgrana una lista de derechos que a menudo son ignorados por el sistema: desde la autonomía física hasta el respeto judicial. «Se dicen verdades que la gente no solo debe ver, sino interiorizar», explica Tania tras visualizar la pieza en la que ella misma colabora apoyando a compañeras con mayores necesidades.
Entre las demandas más urgentes destaca el derecho a que se les crea en un juicio. «Es muy triste que la mayoría de abusos los sufran personas con diversidad y que luego no se les crea por su condición», denuncia Tania con firmeza. A esto se suma la lucha por una vida independiente, lejos de residencias, en pisos tutelados donde puedan desarrollar su proyecto de vida a los 30 o 40 años.
Doble discriminación: Mujer y diversidad Alberto Rubio destaca la «triple discriminación» que enfrentan estas mujeres: los obstáculos comunes al género, los derivados de la discapacidad y, a menudo, la falta de autonomía en la toma de decisiones. «A día de hoy, todavía deciden familias o profesionales por ellas en áreas como la sexualidad, la afectividad o el propio cuerpo», señala Rubio.
Cita en el 8M Este año, ASPIMIP participará en la convocatoria del 8 de marzo junto a Plena Inclusión. La cabecera estará formada íntegramente por mujeres con diversidad funcional, quienes portarán los lemas del vídeo para que sus derechos dejen de estar «castrados». «Seguimos siendo personas, ni menos ni más válidas, y no hay por qué tener menos derechos», concluye Tania como invitación a toda la ciudadanía de Coslada a sumarse a su lucha.


