La actuación de fin de curso del grupo de danza contemporánea de ASPIMIP, dirigido por Antonio Quiles, vuelve a demostrar que la inclusión no es una teoría: es una realidad que se construye sobre el escenario.
Hay proyectos que van mucho más allá de una actividad cultural. Hay iniciativas que transforman vidas, fortalecen la autoestima y abren caminos hacia una sociedad más justa. Eso es precisamente lo que representa el grupo de danza contemporánea de ASPIMIP, que ha celebrado una nueva muestra de fin de curso tras cinco años de trabajo continuado junto al coreógrafo y docente Antonio Quiles.
La actuación, celebrada como cierre de un intenso año de aprendizaje y creación, se ha convertido en una cita cargada de emoción para familias, profesionales y usuarios. Sobre las tablas no solo se representó una pieza artística. También se hizo visible el talento, el esfuerzo y la capacidad de superación de personas con diversidad funcional que encuentran en la danza una herramienta de expresión, libertad y crecimiento personal.
Antonio Quiles explica que el proyecto nació con la intención de incorporar la danza contemporánea como una actividad estable dentro del centro ocupacional. Desde entonces, el trabajo se desarrolla durante todo el curso y, a partir de marzo, el grupo comienza a preparar la creación que culminará en la actuación final.
«Durante estos años hemos visto cambios muy importantes en la relación de los participantes con su propio cuerpo, en su libertad de movimiento, en su autoestima y en su calidad de vida», destaca Quiles.
Cada edición presenta una propuesta diferente. En ocasiones, la creación ha girado en torno a objetos o elementos escénicos que servían de hilo conductor. Este año, la compañía ha apostado por una investigación artística centrada en la voz, el lenguaje y el sonido, explorando nuevas formas de comunicación y expresión colectiva.
Detrás de este proyecto se encuentra ASPIMIP, una entidad que trabaja para que las personas con diversidad funcional formen parte activa de la sociedad y disfruten de las mismas oportunidades que cualquier ciudadano. La asociación defiende una inclusión plena basada en la dignidad, la igualdad de oportunidades y la participación social de todas las personas.
Su filosofía parte de una idea sencilla pero poderosa: la diversidad enriquece a la sociedad. Por eso promueve iniciativas que permiten que las personas con diversidad funcional desarrollen sus capacidades, participen en la vida cultural y ocupen el espacio que les corresponde dentro de la comunidad


