Línea con degradado a la derecha

ROMPER ES FÁCIL, GOBERNAR NO. Columna de opinión

COLUMNA DE OPINIÓN | www.coslada.tv

Más Madrid Coslada y la política de la ruptura permanente en #Coslada

La política municipal exige estabilidad, responsabilidad y, sobre todo, coherencia. En Coslada, nada de eso parece haber guiado la actuación reciente de Más Madrid.

Lo que comenzó en diciembre de 2025 con la salida de su entonces portavoz, Fernando Romero —tras denunciar conflictos internos, presiones y una dinámica insostenible dentro del propio grupo—, ha terminado por confirmarse como un patrón: la incapacidad del partido para sostener posiciones de gobierno sin entrar en crisis.

Ahora son Paz Garretas y Sonia Murillo quienes abandonan el Ejecutivo municipal. Lo hacen envueltas en un discurso grave —bloqueo institucional, abuso de poder, decisiones personalistas— que, sin embargo, plantea una pregunta incómoda: ¿qué responsabilidad asumen ellas mismas en ese mismo gobierno del que han formado parte hasta ayer?

Del gobierno a la oposición sin asumir costes.

Durante meses, las concejalas de Más Madrid han participado en la gestión municipal, han dirigido áreas y han compartido decisiones. Hoy, sin embargo, presentan un relato en el que todos los fallos parecen ajenos.

La política no funciona así.

No es creíble denunciar parálisis institucional sin reconocer el papel propio en esa parálisis. No es serio hablar de proyectos bloqueados cuando se ha formado parte del órgano que debía impulsarlos. Y, desde luego, no es responsable abandonar un gobierno en el tramo final de la legislatura sin asumir el impacto directo que eso tendrá sobre la ciudad.

El recurso constante del conflicto.

El caso de Coslada empieza a dibujar una constante preocupante: Más Madrid pasa de socio de gobierno a actor de ruptura con una facilidad alarmante.

Primero fue la crisis interna que acabó con la salida de su portavoz. Ahora, la ruptura con el Ejecutivo. Siempre hay un culpable externo: la Alcaldía, el liderazgo, las formas. Nunca una autocrítica real.

Pero la política municipal no puede sostenerse sobre la lógica del desacuerdo permanente. Gobernar implica negociar, ceder, convivir con diferencias y resolver conflictos sin dinamitar las instituciones.

Lo contrario no es firmeza política. Es inestabilidad.

Un Ayuntamiento rehén de la estrategia política.

La salida de Más Madrid deja a Ángel Viveros al frente de un gobierno en minoría, obligado a negociar cada decisión en un contexto debilitado.

Y aquí aparece la mayor contradicción: las propias concejalas aseguran que no facilitarán una moción de censura para evitar un gobierno de derechas, pero al mismo tiempo provocan una situación de fragilidad que compromete la gobernabilidad.

Es decir, se rompe el gobierno… pero se mantiene la exigencia de estabilidad. Una posición difícil de sostener.

Más Madrid ante su propio espejo.

Coslada no es solo un conflicto local. Es un reflejo de cómo una fuerza política gestiona el poder cuando lo tiene. Y, sobre todo, de cómo lo abandona.

Si todo es siempre culpa de los demás, el problema quizá no esté solo fuera.

La política útil —la que invocan en sus discursos— no se mide en declaraciones, sino en resultados. Y hoy, el resultado es un Ayuntamiento más débil, una legislatura aún más incierta y una ciudadanía que asiste, una vez más, a una crisis política que nadie parece dispuesto a asumir como propia.

Porque romper es fácil. Gobernar es otra cosa.

Coslada.TV

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